Mi nombre es Verónica. Me dicen "Chako". Tengo 16 años y trabajo de sicario. Soy una chica como cualquier otra, voy a la escuela, tengo amigos, pero nadie sabe que mato gente para vivir. A mi familia la asesinaron por una deuda de juego de mi padre. Él sigue vivo. Y yo lo estoy buscando.